Consumir alimentos durante su etapa estacional garantiza que tengan mucho más sabor y propiedades nutricionales.
A todos nos ha pasado que, en algún momento, hemos comprado frutas o verduras que no saben a nada. Uno de los principales motivos para que esto ocurra es que no se respetan sus temporadas naturales. Aunque se pueden encontrar en los estantes de fruterías y supermercados durante todo el año, esto no garantiza que estén en su mejor momento. Consumir productos de temporada significa disfrutar de lo mejor que nos ofrece la tierra, en condiciones naturales y en el momento óptimo, asegurando así su sabor y valor nutricional. Con estas recomendaciones, te ayudaremos a descubrir cuáles son los productos que merece la pena comprar este mes y qué beneficios te aporta cada uno de ellos.
¿Por qué consumir alimentos de temporada?
Si queremos garantizar un buen sabor a los alimentos, además de ahorrar y disfrutar de múltiples beneficios nutricionales para la salud, es recomendable dar siempre prioridad al consumo de frutas y verduras propias de cada estación. Las ventajas son muchas:
- Tienen mucho gusto: al crecer en condiciones ideales, conservan mejor los nutrientes y no hacen falta largos procesos de transporte ni almacenamiento.
- Nos permiten ahorrar: hay una gran abundancia y, al ser de temporada, suelen tener un precio más económico.
- Son beneficiosos para la salud: tienen un alto contenido de nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo.
Frutas y verduras de temporada en junio
Cuando se trata de la llegada de el verano la naturaleza en España es muy bondadosa y nos regala las primeras cosechas de nectarinas y melocotones, acompañados de hermosas fresas. En cuanto a los vegetales nos rodeamos de berenjenas, rábanos, patatas y tomates cherry.

Prunas:
Es una fruta originaria del Cáucaso, Anatolia y Persia, y encontramos muchas variedades: amarillas, rojas, negras y verdes. Todas se caracterizan por tener una pulpa muy jugosa, aunque su sabor puede variar entre dulce y ácido. Al igual que el resto de frutas de hueso, son propias del verano, y por tanto es más fácil encontrarlas hasta agosto e incluso en septiembre.

Peras de San Juan:
Gracias a la gran variedad de peras existentes ya su buena conservación una vez cosechadas, esta fruta se puede encontrar habitualmente durante casi todo el año. Ahora bien, la bombilla de San Juan se encuentra en su mejor momento durante los meses de junio y julio. Se trata de un fruto más pequeño que las peras tradicionales, de color verde intenso, con una textura crujiente y una pulpa carnosa y dulce. Su temporada de cosecha es muy corta, así que vale la pena aprovecharla al máximo mientras tenemos.

Nectarinas:
Son una variedad del melocotón, pero con la particularidad de que su piel es lisa y sin terciopelo. A menudo pueden incluso nacer del mismo árbol del melocotón como un brote mutado, que a menudo se aprovecha como injerto para crear una nueva variedad. Es bastante habitual que los melocotoneros produzcan, de forma natural y puntual, alguna nectarina. Sus frutos pueden tener la pulpa blanca o amarilla, y pueden estar pegados al hueso o ser fáciles de separar.

Tomates Cherry:
Caracterizados por su gusto intensamente dulce, son una variedad de tomate de pequeño tamaño. Para crecer y madurar correctamente, la planta necesita muchas horas de sol, por lo que su temporada ideal es el verano. Es un alimento rico en carotenoides y vitamina C, formado principalmente por agua e hidratos de carbono.

Ajos secos:
Considerado uno de los ingredientes más utilizados en la cocina mediterránea, el ajo seco tiene sus orígenes en Asia central, aunque su cultivo se ha extendido por todo el mundo. En nuestro país, se cultiva principalmente en zonas como Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Su temporada óptima es el mes de junio, cuando el ajo llega al punto justo de maduración y desarrolla todo su potencial de sabor y conservación, gracias a unas condiciones climáticas favorables. Este vegetal destaca por su capacidad antioxidante y por sus propiedades antibacterianas y cardiovasculares.

Berenjenas:
Es una hortaliza que fue introducida en Europa por los árabes a través de la Península Ibérica. Pertenece a la familia de las solanáceas, y es una planta que necesita mucha luz, entre 10 y 12 horas diarias. Es muy sensible al frío, pero resiste bien las altas temperaturas siempre que haya una humedad adecuada. Su cosecha comienza a crecer a finales de la primavera y sus frutos se pueden disfrutar desde el inicio del verano. Las berenjenas son ricas en potasio, vitamina C, hierro, folatos y flavonoides.
